¿Qué creencias y emociones sostienen el sobrepeso?

 

Cuando pensamos, en el cerebro se producen descargas químicas que se liberan hacia el cuerpo.  Estas descargas químicas (emociones) que en nuestro cuerpo las sentimos como reacciones y sensaciones físicas, nos comunican qué tipo de pensamiento se originó en el cerebro.   Por lo tanto, cada pensamiento que tenemos se piensa (cerebro), se siente (emociones-descargas químicas)  y se experimenta en el cuerpo.

Una creencia está formada por pensamientos repetidos constantemente en nuestra mente y que finalmente creemos sin cuestionar.  Nuestros pensamientos y creencias siempre se manifiestan en nuestro cuerpo y realidad.

 

¿Cuáles son esas creencias que sostienen el sobrepeso? 

 

El sobrepeso es una respuesta de nuestro cuerpo a pensamientos y emociones de miedo, necesidad de protección, inseguridad, búsqueda de satisfacción o hipersensibilidad.

 

Las personas que tienen tendencia a engordar se suelen sentir desprotegidas y en peligro.  La grasita que se va acumulando les da una sensación de seguridad  y protección y de poner una barrera invisible entre la ella y los demás.  Son personas hipersensibles a las cuales les afectan mucho los comentarios hirientes o duros de los demás.

 

También las personas que han vivido un abandono importante por parte de alguien querido tienden a acumular grasita.

 

La autocrítica excesiva y la necesidad de ser perfectos físicamente, nos juega en contra, ya que este estrés al que nos sometemos a nosotros mismos nos predispone al sobrepeso.  En este caso el peligro lo sentimos dentro de nosotros mismos, donde vive un juez implacable y exigente que nos exige perfección.

 

Las personas que tienen miedo a que les falte alimento, dinero o lo necesario para su subsistencia tienen tendencia a acumular grasa, por si les falta ellos tienen sus reservas.

 

Por último, cuando niños se nos enseñó que cada vez que estamos aburridos, tenemos pena, o rabia, etc., nos gratificamos con algún alimento rico en grasas, carbohidratos y azúcares y cuando adultos, seguimos llenando con comida los vacíos emocionales o compensando las emociones negativas con comida, que las disfrazan un rato, pero nunca las transmuta o sana.

 

La verdadera forma de perder peso de manera permanente es además de un régimen saludable, que cambie tus hábitos de vida y ejercicios físicos, es sanar tu niño interior asustado y angustiado.  Liberar las emociones bloqueadas y cambiar nuestros hábitos negativos al pensar y sentir.  Si no trabajamos nuestras creencias y emociones, que son las que nos impulsan inconscientemente a ganar peso y a comer en exceso, lograremos parcialmente nuestro objetivo.

 

Piensa en los momentos en que te sientes feliz, satisfecha, segura y en paz.  Lo más probable es que en esos momentos te autorregules y no tengas necesidad de comer en exceso, incluso podrás sentirte más deshinchada y liviana.  Pero cuando estás viviendo alguna situación estresante, angustiante, cuando estás ansiosa, inquieta, pareciera que no te puedes sacar de la cabeza ese pedazo de pastel o chocolate que sabes que calmará tu sufrimiento.  Te puedes dar cuenta del papel fundamental que juegan nuestros pensamientos y emociones en el sobrepeso.  Podemos adelgazar, sin embargo, si no sanamos la ansiedad mental volveremos a ganar ese peso.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EL PERRITO COJO

 

El dueño de una tienda estaba poniendo en la puerta un cartel que decía: “Cachorros en venta”. Como esa clase de anuncios siempre atrae a los niños, de pronto apareció un pequeño y le pregunto:

-¿Cuál cuestan los perritos?

El dueño contesto:

-Entre treinta y cincuenta mil bolívares.

El niñito se metió la mano al bolsillo y saco unas monedas.

-Solo tengo Bs. 10.000. ¿Puedo verlos?

El hombre sonrió y silbo. De la trastienda salió una perra seguida por  cinco perritos, uno de los cuales se quedaba atrás. El niñito inmediatamente señalo al cachorrito rezagado.

-¿Qué le pasa a ese perrito? -preguntó.

EL HOMBRE LE EXPLICO QUE EL ANIMALITO TENÍA LA CADERA DEFECTUOSA Y COJEARÍA POR EL RESTO DE SU VIDA. EL NIÑO SE EMOCIONO MUCHO Y EXCLAMÓ:

-¡ESE ES EL PERRITO QUE YO QUIERO COMPRAR!

Y EL HOMBRE REPLICÓ:

-NO, TÚ NO VAS A COMPRAR ESE CACHORRO. SI REALMENTE LO QUIERES, YO TE LO REGALO.

El niñito se disgusto y, mirando al hombre a los ojos, le dijo:

-No, no quiero que usted me lo regale.

Creo que vale tanto como los otros perritos, y le pagare el precio completo. De hecho, le voy a dar mis Bs. 10.000 ahora y 5.000 cada mes, hasta que lo haya pagado todo.

El hombre contesto:

-Hijo, en verdad no querrás comprar ese perrito. Nunca será capaz de correr, saltar y jugar como los otros.

El niñito se agacho y levanto su pantalón para mostrar su pierna izquierda, retorcida e inutilizada, soportada por un gran aparato de metal. Miro de nuevo al hombre y  le dijo:

-Bueno, yo no puedo correr muy bien tampoco, y el perrito necesitara a alguien que lo entienda.

El hombre se mordió el labio y, con los ojos llenos de lágrimas, dijo:

-Hijo, espero que cada uno de estos cachorros tenga un dueño como tú.

 

 

 

 

 

 

PARA REFLEXIONAR

El Buitre
Si pones un buitre en un cajón que mida 2 metros x 2 metros y que esté completamente abierto por la parte superior, esta ave, a pesar de su habilidad para volar, será un prisionero absoluto. La razón es que el buitre siempre comienza un vuelo desde el suelo con una carrera de 3 a 4 metros. Sin espacio para correr, como es su hábito, ni siquiera intentará volar sino que quedará prisionero de por vida en una pequeña cárcel sin techo...

El Murciélago
El murciélago ordinario que vuela por todos lados durante la noche es una criatura sumamente hábil en el aire, pero no puede elevarse desde un lugar a nivel del suelo. 
Si se lo coloca en el suelo en un lugar plano, todo lo que puede hacer es arrastrase indefenso y, sin duda dolorosamente, hasta que alcanza algún sitio ligeramente elevado del cual se pueda lanzar a si mismo hacia el aire. Entonces, inmediatamente despega para volar.

La Abeja
La abeja al ser depositada en un recipiente abierto, permanecerá allí hasta que muera, a menos que sea sacada de allí. 
Nunca ve la posibilidad de escapar que existe por arriba de ella, sin embargo persiste en encontrar alguna forma de escape por los laterales cercanos al fondo. Seguirá buscando una salida donde no existe ninguna, hasta que completamente se destruye a sí misma.

LAS PERSONAS, en muchas formas, somos como el buitre, el murciélago y la abeja. Lidiamos con nuestros problemas y frustraciones sin darnos cuenta que todo lo que tenemos que hacer es ver hacia arriba.

Esa es la respuesta, la ruta de escape y la solución a cualquier problema.
Solo mira hacia arriba…

La tristeza mira hacia atrás…

La preocupación mira alrededor…

La depresión mira hacia abajo…

Pero la fe… 
…La fe siempre mira hacia arriba!!