EL DESTINO

 

El destino no es fijo ni está escrito.  Siempre hemos sido seres de libre albedrío, arquitectos de nuestro propio destino, libres para elegir.  Sin embargo, en la era pasada de Piscis, nosotros éramos aún niños espirituales, en el sentido que no teníamos plena consciencia de nosotros mismos ni del universo y sus fuerzas y energías.  Esto tenía como resultado que nuestras vidas fueran manejadas por energías en ese entonces desconocidas, como nuestras vidas pasadas (registros akásicos), nuestros ancestros y sobre todo nuestro estado de inconsciencia o ignorancia.  Éramos como títeres manejados por fuerzas invisibles y estas fuerzas invisibles y desconocidas para nosotros son las que nosotros llamamos destino.  Como muy bien dice Carl Jung, el destino es tu subconsciente manejando los hilos de tu vida.



Hoy, en la era de Acuario y desde el año 2012, en el cual se produjo un cambio de consciencia planetaria, hemos pasado a ser adultos espirituales.  Esto significa que lo que había estado oculto en nosotros está comenzando a salir a la luz para ser liberado y sanado.  Por lo tanto, el porcentaje de libre albedrío que utilizamos ha aumentado considerablemente.



Como adultos espirituales y en plena capacidad de utilizar nuestro libre albedrío, somos nosotros los que originamos nuestro destino a través de las herramientas universales del pensamiento (creencias), emociones (energía en movimiento), el comportamiento (nuestras creencias en acción) y la atención e intención dirigida conscientemente.



El tarot a través de los arcanos mayores y menores es un bosquejo o mapa de tu mundo interior y de las energías presentes.



A través del tarot podemos conocer ese mundo oculto inconsciente presente en todos nosotros y visualizar hacia dónde nos llevan esas fuerzas y energías (el futuro inmediato).  Y más importante aún, podemos, a través de esta información, hacer los cambios necesarios para hacer realidad nuestros deseos y sueños.