QUIÉN MANEJA TU BARCO?

 

Los seres humanos conocemos completamente el mundo que nos rodea.  Tenemos conciencia y conocemos a nuestra familia, nuestro trabajo, el lugar donde vivimos, nuestros amigos y el país y ciudad a la que pertenecemos.  Sin embargo, muy pocas personas tienen conocimiento y conciencia de quiénes son real y verdaderamente, qué les gusta, qué quieren, cuál es su pasión, con qué vibran y son felices, qué tipo de pareja quisieran encontrar; cuáles son las fuerzas y energías que los impulsan a levantarse, lograr metas o al contrario, cuáles son las fuerzas y energías que los impulsan a encontrar inconscientemente relaciones difíciles, a veces tóxicas, qué energías dentro de ellos los atan a situaciones y personas que les hacen daño o los limitan, qué los impulsa a decir o hacer cosas de las cuales más adelante se arrepienten.

 

Por esto, podemos preguntarnos ¿quién maneja mi auto, mi barco? ¿quién es el conductor? Mis padres, amigos, pareja, la sociedad, mi educación o yo? ¿Quién decide sobre mi vida?

 

Para tomar el mando o el timón de mi barco debo en primer instancia bajar la velocidad de mi vida y entrar en la quietud y silencio interior.  En este silencio y quietud me conecto con el presente y el ahora, que es el único tiempo que realmente existe, ya que el pasado es una energía que ya sucedió y el futuro es una proyección de mi mente y no existe aún.  En el presente silencioso y quieto me conecto con mi verdadero y real Ser, mi Esencia y Realidad Infinita y Eterna: mi Alma.  Mi Alma y mi yo humano (aquel a quien veo cada día en el espejo) somos un equipo y una unidad. 

 

Nuestro yo humano es la parte de nosotros que vive el día a día, que experimenta la vida y aprende de cada experiencia, esta parte de nosotros tiene visión limitada, sólo ve con sus cinco sentidos, ve lo concreto, lo que sucede en la experiencia tridimensional.  Nuestro Yo Espiritual es la parte de nosotros que observa la experiencia del yo humano y es la parte de nosotros que puede guiar y ayudar al yo humano en su experiencia de aprendizaje terrenal, ya que tiene visión amplia y panorámica (conoce nuestras experiencias pasadas, las tareas inconclusas de vidas pasadas, los aprendizajes pendientes, nuestras fortalezas y debilidades y ve desde una altura que le permite tener visión de futuro).  Cuando vivimos en el presente, nos aquietamos y entramos en el silencio hacemos conexión con nuestro Yo Espiritual, quien nos guiará con su Luz y Amor y nos dará las respuestas que necesitamos y las soluciones que buscamos.

 

Con esta conexión serás tú quien guíe tu auto, te pondrás al timón de tu barco y serás capaz de elegir y decidir la vida que quieres llevar.  Vivirás en la felicidad, alegría y abundancia que proviene de estar conectado al Espíritu Interior y a la Fuente Universal Creadora, de dónde proviene todo lo que existe y todo lo que es.

 

Conócete, interioriza en ti mismo, aquiétate, quédate en silencio unos minutos, conecta con tu Espíritu Interior; estas pequeñas acciones son el camino que te lleva a vivir una vida plena, feliz, saludable, realizada, significativa y abundante.