· 

Somos Seres Espirituales Viviendo una experiencia humana

Somos seres espirituales viviendo una experiencia humana.  La tierra y nuestras experiencias de vida son el lugar donde nosotros, como almas, crecemos, nos desarrollamos, aprendemos y evolucionamos.  Nuestra alma es la parte del Espíritu que experimenta y evoluciona.  A través de la personalidad, individualidad o ego, el alma puede experimentar la vida en la tierra, lo que le da la oportunidad de vivir muchas situaciones que le permitirán conocerse mejor, tomar conciencia de ella misma y comprender qué es el Amor, la Compasión, la Unidad y la Paz.  Por eso, cada experiencia que tenemos tiene un sentido profundo para el alma.

 

Como todo ser en desarrollo, el alma también comienza como un alma bebé, sigue como un alma niño, adolescente, joven, alma madura y alma vieja.  Este desarrollo no tiene que ver con la edad, pero sí con la experiencia, sabiduría y conocimiento que el alma va adquiriendo en su evolución.

 

En este escenario el alma comienza su proceso de aprendizaje, desde lo más básico y alejado de su origen hasta la reunión final con su verdadera esencia. 

 

En el pasado la personalidad o ego ha vivido en modo de sobrevivencia, luchando por vivir, buscando su alimento, compitiendo por alcanzar el mejor pedazo.

 

La visión del ego es de separación.  El ego se siente como un individuo aislado, separado de los demás.  No recuerda su conexión con el alma y su origen divino y vive en lo que llamaríamos la oscuridad, es decir, tiene muy poca conciencia de quién es y quiénes son los demás.  Esta inconsciencia le provoca temor y lo hace ignorante o falto de conocimiento.  Desde este temor e ignorancia crea su vida, inconscientemente, creyendo que es manejado por los hilos invisibles del destino o por algo externo a él como un Dios enojado o fuerzas a las que teme. 

 

A medida que el ego va creciendo y madurando, va tomando más conciencia.  Comienza a vivir en una mayor luz y cercanía con su divino interior y va accediendo al conocimiento de su verdadero ser.  Esto le permite entender que él es el verdadero responsable de su existencia, a través de lo que piensa, siente y su comportamiento.  A través de su poder de decisión, intención y atención va diseñando su vida y tomando decisiones.  Entiende que su capacidad de crear su realidad, lo hace responsable de las consecuencias de su creación y que no es castigado por ninguna fuerza externa.

 

Por otra parte, la tierra y la enseñanza que ella nos provee está llegando a un punto de crecimiento y al paso desde una energía y conciencia más primitiva a una más evolucionada.  Esta conciencia primitiva es un estado de conciencia en el que una parte del alma, al salir de su hogar de luz y amor, para aprender quién es ella misma, se enfrenta a la dualidad, a la oscuridad y al miedo (ego desconectado de su fuente divina).

 

 

En estos tiempos de grandes cambios, crisis, finales de ciclos y comienzos de nuevas etapas, el ser humano está comenzando a entender que es un gran creador, unido eternamente a su alma y a su Padre-Madre Creador, Fuente del Amor y Seguridad que siempre ha buscado.  Entiende que es parte de un todo más grande, es parte de un alma; que siempre ha sido luz y amor, y que, gracias al camino de los opuestos, pudo darse cuenta y apreciar esa Luz y ese Amor.  La individualidad o ego se integra al alma a la cual pertenece y se manifiesta el ángel-humano en la tierra quien eventualmente, creará y ya está creando un nuevo mundo y un nuevo orden más amoroso y compasivo.

Escribir comentario

Comentarios: 0