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NUESTRO CUERPO ES NUESTRA CASA

Nuestro cuerpo es nuestro hogar.  También es nuestro vehículo, ya que nos traslada hacia donde necesitemos ir.  Tal como cuidamos la casa donde vivimos y el automóvil en el que nos trasladamos de un lugar a otro, también debemos cuidar nuestro cuerpo, alimentándonos sanamente, haciendo ejercicios y manteniendo la mente ágil y descansada.

 

A nivel espiritual y energético, también debemos estar siempre presentes.  Cuando no estás presente en tu casa (cuerpo) podría entrar cualquier energía (ladrón) y adueñarse de ella. Estar presente quiere decir habitar tu casa (cuerpo), es decir, enfocarte en el aquí y el ahora, en el momento presente.

 

Cuando tu mente está pensando en el pasado o proyectada hacia el futuro no estás habitando tu casa.  Si vas manejando tu automóvil en piloto automático y no estás presente, tienes la posibilidad de sufrir algún accidente, porque no estás habitando tu casa, estás distraído y no tienes la capacidad, en ese momento, de reaccionar de forma adecuada.

 

Cuando estás pensando en cualquier cosa y, no prestas atención a lo que tu mente repasa, a la cháchara mental, no estás presente.  La cháchara mental produce a su vez distintas emociones.  Es como pasar películas en tu mente que te causan múltiples emociones y vas saltando de la pena a la rabia, de la rabia a la alegría, de la alegría al asombro, del asombro a la incredulidad y así sucesivamente.  En tu mundo externo no ha sucedido nada, sin embargo, en tu mente y sistema nervioso ha habido una gran actividad.

 

Muchas veces vamos caminando hacia el supermercado, dando rienda suelta a las películas de nuestra mente, repasando alguna situación, pelea, discusión y llegamos completamente enojados y enrabiados.  Nos dirigimos a la fiambrería y la persona nos atiende mal, de mal humor.  Eso nos produce más rabia, sin embargo, si pensamos bien, nosotros llegamos al supermercado enojados al repasar incesantemente alguna discusión que tuvimos anteriormente.

 

Habitar tu casa es decidir qué situaciones y escenas repasarás en tu mente.  Qué alimento le darás a tu mente y a tu sistema nervioso.  Qué tipo de energía queremos generar con esos pensamientos y emociones, porque comprendemos que el mundo exterior es un espejo de lo que estoy creando a cada instante y en lo que elijo poner el foco de mi atención.

 

Poner el foco de atención en algo quiere decir que yo, al fijarme en algo o alguien, es decir, pensar en eso, imaginarlo o visualizarlo creo un tubo energético entre mí y lo pensado.  A través de ese tubo pasa la energía que yo le estoy dando al objeto o situación pensada.  Mi foco de atención le echa más leña al fuego y lo que pienso crece en energía, vibración y se manifiesta más potentemente en mi realidad.  Mi foco de atención le da fuerza a aquello pensado o imaginado.  Le da vida.  Asimismo, la atención en algo específico produce un efecto embudo.  A través de este embudo estoy energizando aquello en lo que me concentro la mayor parte del tiempo.

 

Por lo tanto, si me concentro en que mi jefe me odia, me trata mal y no me valora, le estoy dando bencina y fuerza a esa situación; no puedo ver ninguna otra posibilidad y mi percepción se hace cada vez más pequeña.  La vida me devuelve aquello en lo que me concentro y finalmente pienso:  “lo sabía, mi jefe me odia, no me valora.  No debo servir para este trabajo”.

 

Estar presente también es discernir si lo que los demás dicen de ti u opinan tiene realmente que ver contigo o tiene más que ver con ellos mismos.  Si ellos opinaron mal de ti quiere decir que en ese momento tú no te estabas valorando y queriendo y que ellos juzgan desde sus propios criterios.  No quiere decir que ellos tengan razón sobre tu valor o merecimiento.

 

 

Ocupa tu casa estando presente, enfocando tu atención en lo que quieres y no en lo que no quieres.  Habita tu cuerpo y tu mente.  Elige lo que piensas para que lo que sientas sea agradable.  Aprende a calmar tu mente y emociones, para que ellas no se conviertan en tu carcelero y seas libre de crear tu vida como mejor te guste.

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