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Sanar es Espiritual

El proceso de sanación es en su núcleo un proceso espiritual, en contraposición a material.  Es decir, sanar es sinónimo de liberar energías y cambiar nuestras decisiones y creencias, más que de cambiar nuestra realidad material. 

 

Ya sea que quieras dejar atrás el dolor del pasado, cambiar alguna característica de tu personalidad, crear más abundancia en tu vida o sanar alguna dolencia física.  Cualquier situación en que te encuentres, ha sido creada con tus propias energías, creencias y decisiones, aunque, la mayor parte inconscientes.  Los Maestros Ascendidos nos enseñan que el fundamento de esas decisiones y creencias es la ignorancia y el miedo.

 

Cuando olvidamos nuestra esencia espiritual creamos por defecto y desde la ignorancia y el miedo.  El olvido de nuestra esencia divina nos ha llevado a crear dolor, sufrimiento y oscuridad.  Sin embargo, nuestra esencia es divina y por lo tanto, a la par de crear dolor hemos creado también paz, amor, salud, belleza y abundancia.

 

Hemos olvidado quienes somos, por lo tanto, creemos que la vida viene desde afuera, que las situaciones nos ocurren a nosotros, como si no tuviéramos nada que ver en ellas.  Que nuestro cuerpo se enferma de manera aleatoria, que podemos ser víctimas de un sinnúmero de acontecimientos y situaciones dolorosas sin ser capaces de salir de ellas.  Nos sentimos impotentes, pequeños y vulnerables, siempre alertas ante posibles peligros.

 

Sin embargo, nuestra alma sabe nuestra verdad y nos está empujando amorosamente hacia adelante, para que tomemos conciencia que nuestros cuerpos, personalidad y el mundo en que vivimos son creaciones de nuestro espíritu.  Que sí tenemos el poder de cambiar cualquier situación o condición, que somos profundamente amados y cuidados por un universo amoroso, que nada puede venirnos desde afuera a menos que nosotros lo dejemos entrar, que estamos unidos en una especie de malla de luz amorosa y nos afectamos unos a otros.

 

El proceso de sanación es descubrir todo esto.  Comenzamos por la necesidad de sanar algún dolor en tu vida diaria, situación o relación.  Ese es el primer paso, querer dejar de sufrir.  Ese pasito te lleva un poco más profundo a conocerte más.  Quién eres, qué quieres realmente, qué te apasiona, cómo quieres vivir tú y no la sociedad en la que vives.  Esto provoca que vayas haciendo transformaciones un poco más profundas en tu vida.  Eliges un trabajo que realmente te apasione, vives la vida como realmente deseas y no como se supone que la debieras vivir, eliges a las personas con las que quieres compartir tu vida y no las personas con las que socialmente es bueno que te vean.  Es decir, comienzas a ser más auténtico, honesto y leal contigo mismo y eso te produce mucho bienestar.  Esa sensación de felicidad interior te da la fuerza para contrarrestar las opiniones de los demás y seguir tu camino auténticamente.

 

Seguirás profundizando a medida que avances y te comenzarás a encontrar con palabras como energía, alma, espíritu, frecuencias, vibración, responsabilidad, libre albedrío.  Es decir, cuando ya has limpiado mucho material de tu mundo y vida física y social, comenzarás a entrar al mundo más profundo del alma, que tiene otro idioma, otras frecuencias y otras enseñanzas.  Te darás cuenta que eres un ser luminoso, puro y poderoso.  Querrás seguir sanando todo aquello que te separa de este ser auténtico que eres en verdad.  Se despertarán en ti habilidades que no sabías que tenías como la intuición, la compasión, el amor profundo, la paciencia, la esperanza, la salud, la energía.

 

Cada día que pases necesitarás conectarte más y más con tu mundo interior espiritual porque siempre te sientes bien cuando logras conectar.  Te sientes en paz, en armonía, con bienestar, saludable, con sentido profundo y apasionado.

 

El proceso no es lineal, a veces sentirás que avanzas sin problema, otras veces sentirás que has retrocedido y otras veces sentirás que no logras avanzar y estás estancado.  No te preocupes, todo es parte de un bello proceso en el que tu alma te lleva de la mano.  Ella sabe lo que necesitas para seguir sanando.  Tu mente te dirá que lo estás haciendo mal, que estás equivocado, que así no debe ser, etc.  Pero es tu mente que tiene visión limitada.  Tu mente es un magnífico computador de almacenamiento de información que te sirve para avanzar en la vida y para sobrevivir.  No es creativa y no puede ser usada para sanar, porque no tiene esas cualidades.  La transformación y transmutación profunda que se requiere para sanar sólo puede ser hecha desde nuestro mundo energético espiritual, que es el núcleo de nuestra verdad.  Este mundo espiritual es multidimensional y está conectado a otras vidas, y a todas tus muchas partes:  cerebro, corazón, pineal, cuerpo, aura, chakras.  Somos un ser con muchas partes que funcionan perfectamente entre sí.  Sanar desde la mente es como querer desarrollar musculatura en el gimnasio y sólo ejercitar un brazo y olvidar el resto del cuerpo.

 

En este proceso de transformación podrás sentir que sufres, sin embargo, el sufrimiento es la resistencia que sentimos frente a lo que estamos viviendo.  El dolor es parte del crecimiento natural, pero el sufrimiento es provocado por el juicio y crítica que nace de nuestra mente frente a nuestras circunstancias.  El dolor se pasa, el sufrimiento queda tanto tiempo como estés enjuiciando lo que te está pasando.  Confiar en tu alma o Yo Superior es fundamental para dejar que los procesos de sanación ocurran en tu vida sin sufrimiento.  Puede que te duela liberar algo, pero pasará pronto si no le agregas juicio, resistencia y mente (ego). 

 

Juzgar tu realidad y lo que estás viviendo, sea que lo juzgues como bueno o como malo, viene del ego.  Y el ego vive en el mundo de la dualidad:  esto es bueno, esto es malo.  El ego no ve el panorama más amplio.  Sin embargo, no debes eliminar tu ego, ya que la personalidad nos permite estar en el mundo de manera enfocada.  Podemos enfocar la luz que somos de manera individual y acotada.

 

La vida terrenal ha tenido el propósito profundo de conocernos.  Sólo a través de los opuestos podemos tomar profunda consciencia de quiénes somos en realidad.  Si somos luz y amor sólo a través de la vivencia de los opuestos:  la falta de luz y amor que produce miedo y oscuridad, podemos entender lo que somos.  Cuando todo es luz y amor sólo podemos ser esa luz y amor, pero no tener conciencia de lo que somos.

 

 

Déjate llevar por el proceso con fe y expectativas positivas.  Siempre estamos caminando hacia algo mejor, aunque nuestra mente y nuestros cinco sentidos no lo vean.

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