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PARA RECORDAR CADA DÍA

 

El ser humano es una unidad entre cuerpo, mente, corazón y espíritu.  Cualquier síntoma físico se relaciona con un bloqueo emocional.  Esa emoción bloqueada, la que nosotros sentimos como una sensación desagradable de distintas intensidades, se vincula a un pensamiento de frecuencia vibratoria baja o negativo.  La emoción molesta nos indica que el pensamiento se relaciona con un recuerdo o vivencia que nos produce sensaciones negativas.

Por lo tanto, un pensamiento negativo genera una emoción negativa la que genera la química en nuestro cuerpo que eventualmente lo enferma.  Es un efecto en cascada, ya que las partes que nos conforman están interconectadas.

Podemos decir entonces, que nuestro cuerpo y mente son el reflejo de nuestras heridas y alegrías.

De la misma forma en que somos un todo formado por distintas partes, nosotros pertenecemos a un todo mayor, el mundo y el universo y cada parte de ese todo tiene algún impacto en la totalidad.  Esto quiere decir que, al enfermar una parte, enferma de alguna forma la totalidad.  Pero también cada vez que sanas algún aspecto de ti mismo, sanas a quienes te rodean.

Nuestros pensamientos y creencias son muy poderosas.  Sea que creas que no puedes sanar o que puedes, estás en lo correcto.  La intención que tengas en tu interior provocará que enfoques tu energía donde se encuentra tú atención.  Eres un ser con libre albedrío, es decir, tienes la capacidad de elegir a cada momento tus pensamientos y comportamientos.  Eres dueño de tu mente y emociones, por lo tanto, debes dar autorización o permiso para sanar.  Cuando das permiso, el Universo accede a tu espacio sagrado y puede prestar la ayuda necesaria.

Recuerda, eres mucho más que una mente y cuerpo.  Para sanar necesitas reunir las distintas partes de ti mismo y hacer el trabajo en Equipo.  Tu Equipo está formado por el Gran Espíritu o Fuente Creadora, tu Alma o Yo Superior, tus Ángeles Guías, tu Cuerpo Inteligente y Gaia, la madre naturaleza.  Es un gran Equipo listo para prestarte la ayuda y apoyo que necesites y potenciar tus esfuerzos para sanar.

Querer sanar tiene que ver con estar dispuesto a soltar las creencias, actitudes y respuestas aprendidas en el pasado y permitirte a ti mismo plantar nuevas creencias y emociones en el jardín fértil de tu mente.

La sanación es un proceso, es como ir sacando poco a poco las capas de una cebolla.  Cada capa representa alguna creencia, emoción, recuerdo o vivencia dolorosa o atemorizante.  El tiempo que demores en sanar es personal y se relaciona con tu capacidad de soltar, cambiar y confiar.

Yo no te sano, ni ningún terapeuta o profesional de la salud.  Tu Yo Superior es tu Gran Sanador, junto a ti mismo y tu Equipo.  Por lo tanto, el trabajo más importante en el proceso de sanación es el que realiza el mismo paciente en su día a día. 

Nuestros pensamientos son el alimento de nuestra mente.  Siempre estamos pensando.  Siempre estamos dialogando con nosotros mismos, opinando, evaluando, recordando, imaginando.  Nuestro diálogo interior crea nuestra realidad y atrae a personas, situaciones y vivencias en la misma frecuencia vibratoria.  Esto quiere decir que si tus creencias y pensamientos recurrentes son:  “No puedo confiar en nadie”, la vida será el espejo de esa creencia y lo más probable es que las personas con las que te encuentres no sean confiables o te traicionen de alguna u otra forma.   Por lo tanto, cambiar los pensamientos y creencias cambia la vida de las personas y ese trabajo se debe hacer diariamente, ya que a diario pensamos y sentimos.  Al comienzo, como cualquier cambio que queramos implementar, tendremos que hacer un verdadero esfuerzo por ingresar nueva información a nuestra mente, sin embargo, con la práctica, esas nuevas ideas se harán automáticas y simplemente pensaremos de forma más positiva por hábito.

Las expectativas son formas de pensamientos que nos hacen enfocarnos en ciertas ideas rígidas y preconcebidas.  Si lo que esperamos suceda no ocurre, sentiremos desilusión y falta de confianza y fe.

Puede que aquello que estás comenzando a probar sea realmente efectivo y positivo para ti, pero a causa de que tus expectativas no se cumplen, no seguirás adelante.  Por lo tanto, comienza cualquier cosa con expectativas neutras, ya que no sabes aun lo que puede o no serte de utilidad.

Finalmente, las emociones nos indican si estamos conectados con nuestra Alma o no.  Las emociones positivas nos hacen sentir bien y tienen una frecuencia vibratoria que nos conecta con los planos de conciencia elevada de nuestra Alma.  Las emociones negativas nos hacen sentir mal y tienen la frecuencia vibratoria de los planos más alejados de las frecuencias elevadas de los planos espirituales.

 

Claudia S.

 

 

 

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