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Del Consciente al Inconsciente, ¿qué hay allí?

ª  Estamos formados por dos partes principales:  una parte espiritual y otra terrenal.  Cuando no estamos conectados con nuestro aspecto espiritual, nos sentimos solos y aislados y, por lo tanto, nuestra mente entra en un modo de sobrevivencia, es decir, nuestra mente será la encargada de protegernos y generar soluciones para sobrevivir, en un mundo que consideramos peligroso y, para ello, existirá en un estado de alerta permanente.  Nuestra mente permanece atenta a lo que sucede en el mundo externo con el fin de que podamos resolver lo que se vaya presentando y sobrevivamos.

ª     Nuestra mente, nuestra lógica, es nuestro instrumento de sobrevivencia y nuestra forma de controlar o manejar las distintas variables de la vida.  Cuando la mente no puede encontrar una respuesta y una salida o solución, entra en un estado de miedo, preocupación y nuestro nivel de estrés sube.  Como nuestra mente percibe la realidad sólo a través de nuestros cinco sentidos, su visión es limitada.

ª     Una parte fundamental de nuestra mente es el subconsciente, en el que se encuentran programas grabados que nos ayudaron a sobrevivir en el pasado.

ª     En el subconsciente se encuentran registradas nuestras creencias más profundas, las que se originan en nuestra infancia y más atrás en el tiempo, en vidas anteriores.  Estos programas son nuestros puntos ciegos.  Forman parte tan profundamente de nuestros procesos emocionales y comportamiento, que la gran mayoría de las veces, necesitamos que otras personas o el espejo de la vida nos despierten a ellas.

ª     Estos archivos pregrabados en el subconsciente son activados tan pronto como nuestros botones son apretados (algo sucede en el mundo externo que nos genera miedo, rabia o pena).  Son programas que se activan ante ciertas circunstancias.

ª     Entonces, cuando pasa algo que nos produce alguna emoción de temor, dolor o tristeza tenemos la oportunidad de descubrir el programa o creencia que hay detrás.

ª     Si siento una emoción dolorosa y limitante significa que, en mi historia, en mi vida hay una conexión y algo pasó con anterioridad y por eso reacciono de esta forma.  Cuando pasa algo y me siento mal, la emoción de dolor es un indicador, una oportunidad para trabajar en eso.

ª     Puedo considerar ese momento como una oportunidad de conocerme más profundamente y de encontrar soluciones y respuestas a mi dolor o temor.  Puedo hacerme preguntas que abran nuevos entendimientos en mi:

o   por qué me siento de esta manera

o   qué me recuerda

o   cuándo me sentí de esta misma forma en el pasado

o   por qué reacciono de esta forma

o   a qué le tengo miedo

o   qué temo pueda pasar

o   qué temo pueda perder

 

ª     Cuando algo pasa que no me hace sentir bien, el primer paso es aceptar lo que está pasando.  Generalmente, nuestra primera reacción ante algo que nos duele, o produce miedo o rabia es resistirnos; nos cerramos y nos preparamos para la batalla (modo estrés).  Sin embargo, si cambiamos nuestra actitud por una de aceptación en lugar de cerrarnos, nos abriremos a encontrar verdaderamente soluciones y no solamente a defendernos o luchar.  Si percibimos lo que nos pasa no como mala suerte o un problema, sino como una oportunidad para conocernos y descubrir nuevas soluciones, cambiamos completamente nuestra frecuencia vibratoria (comenzaremos a atraer soluciones).

ª     El hecho de aceptar lo que está pasando y de querer averiguar por qué reacciono de tal o cual forma, abre una ventana en nuestra mente, una nueva forma de manejar los asuntos de la vida.  Nos interesamos por lo que pasa en nuestro interior, por qué nos sentimos de esta forma, relacionamos nuestras emociones con recuerdos y momentos pasados y aparece ese momento de descubrimiento interior, ese ¡Ahá, ahora entiendo! Sentimos que recuperamos parte de nuestro propio poder, ya que nos damos cuenta que podemos elegir entre quedar sumergidos en emociones dolorosas o averiguar qué nos pasa y cuáles son las potenciales soluciones:  aprender de lo que nos pasa, buscar ayuda, trabajar en mi mismo. 

ª     Cuando descubres alguna historia o dolor del pasado, por un lado, vuelves a revivir las emociones que sentiste en esa ocasión (porque la energía sigue estancada), pero también te sientes animado por haber descubierto algo oculto dentro de ti mismo y por la posibilidad de sanar ese dolor.

ª     Cuando haces que algo inconsciente se vuelva consciente, sientes un momento de liberación porque ya no es un punto ciego o un agujero desde el que surgen emociones y recuerdos dolorosos.

ª     Cuando observas tu problema desde el exterior y llevas el material inconsciente a la luz de la consciencia sanadora de tu Yo Superior o porción espiritual, te conviertes en tu propio terapeuta, investigador u observador interior.

ª     Cuando observas lo que te está pasando, ya no te identificas con tu problema, es como si te salieras del problema.  Al percibir tu problema desde una cierta distancia y no sentir que te hundes en él, lo puedes ver de distinta forma, es como si tu conciencia se hubiese expandido.  Ya no estás limitado solo por tu pasado y tu historia, ya que tu conciencia ve el problema, ve el pasado, pero también observa nuevas soluciones y respuestas y, por tanto, comienzas a recuperar tu poder personal.

ª     Desde la posición de tu observador interior tienes la posibilidad de elegir volver a sentir emociones dolorosas o empezar a hacer el trabajo interior para cambiar y sanar ese dolor y esos recuerdos.  Cuando eliges conscientemente algo, te comprometes contigo misma y manifiestas la firme intención de hacer lo que sea necesario para sanar.

ª     Esas áreas de nosotros mismos que no hacemos consciente, continuarán reapareciendo.  Son partes de nosotros que se sienten solas, molestas, frustradas, dolidas, disminuidas y buscan sanación y bienestar.

ª     La vida es como un gran espejo que nos refleja de vuelta lo que estamos creando consciente o inconscientemente.  Las personas y situaciones que vivimos nos recuerdan nuestros conflictos internos pasados.  Cuando ya no se repite un problema o situación, es porque la hemos sanado y hemos resuelto ese programa negativo y equilibrado las energías.

ª     Todos los conflictos, situaciones dolorosas o memorias son parte de nosotros, es energía que nos pertenece.  Todos los conflictos que no hemos podido resolver aparecen cíclicamente en nuestra vida para que podamos sanar.  A nivel espiritual es energía estancada que busca volver a fluir.

ª     Ahora que has aceptado lo que está pasando, te has aceptado con todos tus errores y dolores y que estás en tu momento presente, es la hora de comenzar el proceso de sanación o liberación de energías bloqueadas.  Tienes dos opciones: tratar de sanar con tu mente y voluntad o dejar el proceso a esa parte de ti que tiene nuevas herramientas de la nueva energía espiritual.  Si lo intentas con tu mente, sería como comer algún alimento y tratar de controlar con tu mente el proceso digestivo.  Sin embargo, día a día nos alimentamos y permitimos y confiamos en que nuestro cuerpo haga el trabajo.   El proceso de sanar es lo mismo, ten la firme intención de sanar y deja el proceso y los detalles en manos de tu Ángel Interior y de tu Equipo de Apoyo.

ª     Más importante que tratar de controlar el proceso (lo que no podrás hacer, ya que hay factores espirituales y multidimensionales que no conoces) es aprender a confiar en ti, en tu Ángel y creer realmente que estás siendo sanada.

ª     Cuando tenemos ESPERANZA de encontrar una solución, no nos enfermamos en un 100% y mantenemos un nivel bajo de estrés, por lo tanto, la esperanza es una cualidad que deja abierta siempre una ventana.

ª     Cuando no estamos conscientes de nuestro aspecto espiritual caminamos con anteojeras, es decir, sólo vemos lo que está inmediatamente delante y detrás de nosotros.  Tenemos una visión limitada y una acción limitada basada en las formas habituales de defender nuestro territorio que provienen del pasado.  Cuando no conectamos nuestro yo terrenal con nuestro Yo Divino es como andar en una carreta, en lugar de un avión o es como estar en un laberinto sin saber dónde está la salida y dar vueltas y más vueltas, versus ser guiado por nuestro Esencia Divina que nos guía desde fuera y desde arriba y nos indica la salida.

 

 

 

PASOS PARA CONVERTIRTE EN TU PROPIO SANADOR

 

“El paso 0 es conectar con tu Equipo de Apoyo.  Conversa con Ellos como si fueran tus mejores y más cercanos amigos y, lo son.  Pídeles ayuda, pídeles consejo, apoyo, amor y fuerza para sanar y vivir la vida que deseas”.

 

1)     Aceptar:  no puedes evitar ni anular lo que ya está pasando (problemas, dolores, inseguridades, rabias).  En la medida que te resistas, ese problema persistirá, ya que inconscientemente te estás enfocando en el problema y le estás entregando más energía y conciencia.  Al aceptar lo que está pasando le quitas energía y abres un espacio para que lleguen soluciones y respuestas.  Aceptar significa observar imparcialmente lo que está pasando, sin juzgar, sólo observar, tomar nota, ser testigo.  Observar silenciosamente sin tomar partido o resolver (aún).

2)     Aceptarte: es no juzgarte, mirarte con compasión y entender que has hecho lo mejor que has podido con la información y conciencia que has tenido hasta ahora.  Además, esas partes que no te gustan son las que justamente te hacen crecer, madurar y convertirte en un ser sabio y compasivo.  ¿Qué te dices en los momentos en que no te amas o aceptas? ¿Qué pensamientos pasan por tu mente, qué palabras y calificativos usas para expresar las dudas o temores que tienes sobre tu propio valor y tu imagen?  Transforma todos esos duros juicios en aceptación.  Aprovecha este momento de aceptación para hacerte las preguntas indicadas más arriba.

3)     Estar en el momento presente y llevar un problema a la luz de la conciencia del Ángel Interior: es soltar la solución del problema o las respuestas que buscas, para que otras partes de ti, más sabias, conectadas con el campo cuántico de posibilidades infinitas, resuelva la situación o traiga las respuestas perfectas.  Estar en el momento presente es conectar con tu esencia divina y abrir el caudal de energía llena de soluciones, respuestas y capacidad de cambio.

 

ETAPA POST SANACIÓN:  Puede haber cansancio, ya que el modo de estrés pasó y el cuerpo pasa a la etapa de reparación.  Necesidad de dormir, momento para descansar.  Es un cansancio agradable.  No te exijas, permítete bajar el ritmo y descansar y realizar actividades que te gusten ver televisión, comer, hacer algo entretenido o simplemente descansar.

 

 

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