CAMPO DE FÚTBOL ESPIRITUAL

 

 

 

 

¿Por qué es importante conectar con el alma o espíritu interior?

 

Nuestra vida se asemeja mucho a estar en un partido de fútbol.  Cuando estamos dentro sólo vemos piernas, pies, pelota y jugadores.  Desde ésta perspectiva vemos el campo y los límites.

 

El locutor que relata el partido, sin embargo, observa desde las alturas y tiene una visión panorámica de lo que está sucediendo.  Puede ver a los jugadores que están en la mitad y en las esquinas de la cancha; puede darse cuenta de que el jugador A viene corriendo hacia la mitad de la cancha para quitarle al jugador B la pelota.  El jugador B dentro de la cancha, no puede ver al jugador del equipo contrario hasta que éste ya está prácticamente encima de él.

 

Mientras tanto y desde las alturas, el locutor vio corriendo al jugador A mucho antes que llegara a verlo el jugador B.  Desde la posición del locutor, quien tiene una visión más amplia y exacta de lo que realmente está pasando y podría suceder, el partido se pudo haber jugado de otra forma, con distintas tácticas, técnicas y con mayor precisión.  Si el jugador B hubiera tenido audífonos y hubiera escuchado las instrucciones del locutor y las combinara con su propia perspectiva estando dentro de la cancha, lo más probable es que hubiera tenido un mejor juego y partido, ya que sabría de antemano hacia dónde correr, dónde hay espacio para pasar la pelota, cuál es el mejor camino para llegar a la red, etc.  También le podría haber transmitido al locutor que estando dentro de la cancha no es posible hacer todos los movimientos que él le sugiere desde su visión panorámica, pero que sus indicaciones son fundamentales para lograr su objetivo.

 

Lo mismo nos pasa en la realidad, nuestra vida es como estar dentro de la cancha jugando un partido de fútbol.  Tenemos una visión parcial de lo que sucede, no vemos venir a los jugadores que están más lejos corriendo hacia nosotros y no podemos adelantarnos a sus jugadas porque simplemente no los vemos.  No podemos ver los mejores caminos para llegar a nuestros objetivos.  Generalmente tenemos que ir tanteando, probando y equivocándonos.

 

Nuestra Alma o Ser Superior es nuestro locutor, que tiene una visión panorámica y puede ver el campo desde la altura.  Si dejáramos que nos guiara a través de las experiencias y situaciones, nos equivocaríamos mucho menos y no tendríamos que desviarnos tanto para lograr nuestro objetivo.

 

La visión del que está en el campo de fútbol es muy distinta de aquel que ve el partido desde fuera.  Ambas visiones son importantes y el complemento de ambas nos da las herramientas necesarias para vivir una vida satisfactoria, de caras a un futuro benévolo, plena y con una sensación de realización.

 

¿Cómo te conectas con tu Alma?  De la misma forma en que te conectas con un amigo querido o cualquier ser muy querido.  Hablando, contándole lo que sientes, piensas y quieres.  Le puedes contar tus metas, penas, necesidades.  Tu Alma o Ser Superior y tus guías te escuchan atenta y permanentemente.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

GRANDES CAMBIOS PARA UNA NUEVA CONCIENCIA Y NUEVA VIDA

 

Estamos viviendo tiempos de crisis, entendido como un cambio profundo, donde las bases de lo que sostiene nuestras vidas, sociedades y culturas se están remeciendo.  Tanto la tierra como nosotros los humanos estamos llegando a un fin de ciclo.  Como lo señala Jeshua en “Jeshua.com”, el término de ambos ciclos coincide, por lo que se refuerzan uno a otro.

 

Este es un tiempo de cambios y transformación en todos los niveles.  Estamos caminando desde un nivel de conciencia basada en la mente-ego a un nivel de conciencia basada en el corazón-mente.

 

Esto implica que nuestras creencias religiosas, culturales, familiares, sociales y personales están siendo puestas en tela de juicio.  La vida basada en la competencia, la lucha, el poder del más fuerte por sobre el débil y la existencia basada en el dolor está poco a poco siendo liberada.

 

Es como si todos: humanos, tierra y sociedad estuviésemos pasando por un colador gigante para seleccionar aquello que se alinea con la nueva conciencia basada en la luz, el corazón y la compasión.

 

Como todo está saliendo a la luz y ya nada puede quedar oculto bajo la alfombra, pareciera que estamos viviendo tiempos de caos y destrucción de la sociedad e ideales que han existido por siglos.  Desde la mente-ego temerosa lo vemos de esta forma, sin embargo, desde la visión panorámica del espíritu-corazón, se ve como el paso de una era dolorosa, de lucha y sobrevivencia a una era compasiva, unificadora y cooperadora entre las partes.

 

Como seres eternos, hemos experimentado la vida desde todos sus lados y polos.  Hemos experimentado la vida desde la separación y división; desde la sobrevivencia y lucha del más fuerte sobre el débil; desde la guerra y la competencia y el poder los unos sobre los otros.  Hemos experimentado la dominancia y el abuso de poder tanto de la energía masculina sobre la femenina, como de la femenina sobre la masculina.

 

 

Ahora estamos dando nacimiento a una nueva energía unificada: femenina-masculina y a una nueva visión de la vida y del mundo.  Esto se asemeja a una madre dando a luz a su bebé.  Después de los dolores del parto nacerá una nueva tierra y un nuevo ser humano espiritual, basado en la unión del corazón y la mente, en las energías masculinas y femeninas trabajando en amorosa cooperación.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ESPÍRITU-ALMA-EGO (PERSONALIDAD)-CUERPO

 

Somos seres multidimensionales, es decir, existimos en varias dimensiones.  Una parte de nosotros existe en la dimensión del espíritu, que es conciencia pura.  El espíritu es la parte eterna, sin tiempo, es Conciencia Divina, Conciencia Pura.

 

El espíritu existe fuera de la dualidad, es uno con el Ser o Fuente.  Es Ser Puro y es la unidad bajo la dualidad.  Cuando conectamos con nuestra Esencia sentimos una mezcla de paz y gozo.  El espíritu es nuestra realidad verdadera y es desde donde todo nace o surge.  Cuando conectamos con nuestra Esencia sentimos una mezcla de paz y gozo. 

 

El mundo espiritual es una esfera de conciencia donde todo está conectado y relacionado.   Todo es uno, no existe un tú y yo.   La conciencia espiritual o mundo espiritual es nuestro verdadero hogar, donde existe completa seguridad y fluidez.  El espíritu es nuestra parte no individualizada, conectada con la Fuente.  El espíritu no evoluciona ni aprende.  El espíritu ES conciencia y amor.  Es todo lo que existe e incluye todo lo que Es.

 

El alma es la parte espiritual de nosotros que experimenta la vida y se desarrolla y evoluciona.  El alma se ve afectada por las experiencias que vive en el mundo de la dualidad.  Se manifiesta en la tierra a través del cuerpo.  El alma es una unidad individual de conciencia o conciencia individualizada.  El espíritu ES CONCIENCIA.  El propósito del alma es experimentar la creación íntegramente, lo bueno y malo, lo claro y oscuro, el dolor y la alegría.

 

El cuerpo es la casa del alma en la tierra, es su vehículo y hogar.  Gracias al cuerpo el alma puede experimentar la existencia en esta dimensión de conciencia más sólida. 

 

El ego es la habilidad de usar la voluntad propia para afectar el mundo externo.  El ego en su forma original tenía como función permitir que el alma se experimentara como una entidad separada.  Es decir, le daba individualidad al alma, cuya naturaleza es pertenecer a un todo indivisible.  El ego permite al alma influenciar el medio, expandirse y usar su voluntad.  El ego también le proporciona al alma la experiencia de la dualidad, ya que permite que el alma se experimente como un yo en oposición a un tú.  El alma, a través del ego, existiendo en dualidad puede crear, ya que lo distinto es creativo, lo que es igual tiende a estancarse y no avanzar.

 

Hemos experimentado tanto la luz como la oscuridad.  En estos tiempos de grandes cambios, tenemos la oportunidad de crear una tercera energía, la energía que mantiene la unidad abrazando y aceptando la dualidad.  Es una tercera energía que unifica aceptando.  Unifica a través de la aceptación, todo lo abraza, todo lo acepta.  Nuestro objetivo como espíritus viviendo una experiencia humana es equilibrar la individualidad y divinidad dentro de cada ser. 

 

 

 

 

 

 

 

 

EL NIÑO INTERIOR

 

El niño interior es ese niño que aún seguimos llevando cada uno de nosotros en nuestro interior.  Sigue presente en nosotros la inocencia, capacidad de asombro y viveza de nuestro niño, pero también siguen vivas las heridas y dolores experimentados en la infancia.

 

Para lograr sentirnos plenos, realizados y amados, es imprescindible sanar cada parte de nosotros, empezando por nuestro niño interior.

 

Si el niño fue herido o sufrió dolor y guardó estas vivencias y emociones, al crecer y convertirse en adulto, seguirá llevando a ese niño enojado o herido o atemorizado.

 

Sin darse cuenta, la persona experimentará sentimientos, comportamientos y pensamientos que no entiende y que vienen desde su niño no sanado.

 

Ya que partes nuestras no han madurado ni crecido, cada vez que nos veamos enfrentados a situaciones similares a aquellas en las que vivimos dolor, temor y soledad en nuestra infancia, ellas saldrán a la luz y serán las que reaccionen y respondan. 

 

Las emociones y recuerdos dolorosos del niño están ahí, aunque el escenario y los personajes hayan cambiado.  Puede que alguien nos hable brusco, nos mire con expresión dura o se comporte de una determinada manera.  Si cuando niños vivimos una situación similar, hará surgir en nosotros viejos miedos y angustias.

 

Estas emociones pueden ser muy potentes e inundarnos, sin embargo, es muy importante tomar conciencia que, justamente las emociones que tienen la propiedad de sacarnos de nuestro centro más rápido y nos hacen sentir profundamente atemorizados, solos, incapaces, impotentes o heridos, nos están indicando el camino para sanar esa parte tierna e inocente que llevamos dentro.

 

Mientras no sanemos a nuestro niño y no lo rescatemos de la oscuridad y soledad, conectándonos nuevamente con él y le hagamos saber que ahora está seguro y es profundamente amado, él seguirá pidiéndonos atención de alguna u otra forma.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

PAS Personas Altamente Sensibles

 

 

Elaine Aron, doctora norteamericana especializada en psicología clínica comenzó, en 1991, a investigar sobre la alta sensibilidad, investigación que continúa hasta el día de hoy.   Su inquietud sobre la sensibilidad comenzó al  notar que su manera de percibir y de interactuar con el mundo era diferente al de la mayoría de las personas, viviendo una infancia y adolescencia difícil en la que se sentía diferente e incomprendida por las demás personas.

 

Una queja bastante común de las personas muy sensibles es que no conocen a nadie como ellas. Muchas de las PAS, antes de descubrir ese rasgo, están convencidas de que no hay nadie tan raro como ellas. Lo habitual es que pasen gran parte de su vida sin saber que pertenecen a ese gran grupo «PAS», creyendo que son las únicas extrañas y de las muy pocas que sufren por tener la emocionalidad a flor de piel, por sentirse más vulnerables y más abiertas de cara al sufrimiento presente en el mundo. La gran mayoría, antes de saber que ser muy sensible es bastante normal y que encima tiene un nombre —el rasgo de la alta sensibilidad—, sufre por lo mencionado, se siente profundamente incomprendida, lo cual le puede generar una intensa soledad. Muchos, por no llamar la atención, procuran adaptarse, fingiendo que son como la gran mayoría, siempre comparándose con aquellos que aparentan ser más fuertes y menos sensibles.  Sin embargo, gracias a las investigaciones de la Dra. Elaine, muchos de nosotros, los PAS hemos encontrado el alivio, entendimiento de nosotros mismos y comprensión que nuestro rasgo de alta sensibilidad puede ser un regalo si aprendemos a fortalecernos.

 

 

Qué es la Alta Sensibilidad:

 

1. Un rasgo normal:  Se ha descubierto que entre el 15 a 20% de la población son altamente sensibles -demasiadas personas para ser un desorden, pero no las suficientes para ser un rasgo comprendido por la mayoría.

 

2. Se nace con este rasgo:  Biólogos han encontrado que más de 100 especies (y probablemente hay muchas más) desde pájaros, pescados, perros, gatos, caballos hasta monos, tienen esta característica.  Estos rasgos reflejan un cierto tipo de estrategia de sobrevivencia:  observar antes de actuar.  El cerebro de las Personas Altamente Sensibles (PAS) realmente trabaja un poco diferente que el de la mayoría. 

 

3. Están más conscientes que otras personas de detalles:  Esto se debe principalmente a que su cerebro procesa información y reflexiona sobre ella de forma más profunda.  Por lo tanto, incluso si usan anteojos, ven más que otros ya que perciben más.

 

4. Si eres PAS te sientes  agobiado más fácilmente:  Si percibes todo, obviamente te sentirás más sobreestimulado cuando las cosas son muy intensas, complejas, caóticas o nuevas por un tiempo largo.

 

5. Este rasgo no es un descubrimiento nuevo, pero ha sido malinterpretado: Porque las Personas Altamente Sensibles prefieren observar antes de entrar en situaciones nuevas, generalmente se les califica de “tímidos”.  Pero la timidez se aprende, no se nace con ella.  De hecho, el 30% de las Personas Altamente Sensibles (PAS) son extrovertidas, aunque el rasgo generalmente se le cataloga erróneamente de introversión.  También se le ha llamado inhibición, temor o neurosis.  Algunas Personas Altamente Sensibles (PAS) se comportan de estas formas, pero no es una condición innata y no corresponde al rasgo básico.

 

6. La sensibilidad está valorada de forma diferente en distintas culturas:  En culturas donde no se les valora, las Personas Altamente Sensibles (PAS) tienden a tener una baja autoestima.  Se les dice “no seas tan sensible”, con lo que tienden a sentirse distintos y fuera de la normalidad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cuatro características esenciales y determinantes a la hora de reconocer si eres una Persona Altamente Sensible (PAS)

 

 

 

1.      Profundidad en la manera de procesar la información:

 

Rumiar.  Dar mil vueltas a un tema, investigando todas las posibles perspectivas y más.  La capacidad de combinar grandes cantidades de información, comparándolas con datos y experiencias anteriores.  La tendencia a no tomar la información a la ligera, sino más bien a preocuparte y ser consciente de las múltiples soluciones e implicaciones que puede llegar a tener el tema que ha captado tu atención.  La PAS es más consciente tanto de lo que está pasando dentro de ella misma como de lo que ocurre en su entorno.  Se añade la necesidad de amistades y relaciones personales con una verdadera conexión, la búsqueda del sentido de la vida y, como consecuencia de todo ello, en muchos casos, la necesidad de sentirse unido a algo mayor y transcendental.

 

 

2. Sobreestimulación

 

Si eres consciente de cada matiz dentro de cada situación, y si se trata de una situación compleja con muchas facetas para remarcar, con mucho ruido y con mucho movimiento, y si todo esto se prolonga durante un tiempo más bien largo, no es difícil comprender que la enorme cantidad de información que te toca procesar llegue a cansarte. Te agotas, mientras que el no PAS puede aguantar mucho más tiempo porque recibe solamente una muy pequeña parte de la información que tú vas captando. Si llevas un día entero conduciendo, luego no quieres ir a una discoteca, por ejemplo. Todas las PAS presentan la tendencia de saturarse con facilidad, y en relativamente poco tiempo. La sobreestimulación o sobreactivación es, pues, el resultado de recibir más información de la que el cerebro es capaz de procesar.  Esto causa estrés y se manifiesta con una serie de síntomas corporales muy desagradables y bien conocidos, como las dificultades para respirar, la taquicardia, el dolor de cabeza, los mareos, la sudoración excesiva, el insomnio, la irritabilidad… Las PAS conocemos muy bien este fenómeno.  Posiblemente te ha ocurrido en una fiesta con mucha gente, en un teatro o en un estadio con mucho ruido, viajando en un tren o un autobús repleto de pasajeros... Conoces la sensación de perder el control y bloquearte de una manera u otra.  O de ponerte terriblemente nervioso.  Un repentino deseo, una fuerte necesidad de escaparte, de huir, porque te sientes del todo abrumado.  ¿Quién, siendo PAS, no conoce los ataques de pánico o la hiperventilación? El rasgo de la alta sensibilidad, sin embargo, no se caracteriza por sentirse molesto ante los niveles altos de estímulos, aunque esto es lo que ocurre cuando recibimos demasiada información.  Ese es el síntoma.  Las PAS llegamos a sobresaturarnos por la intensa manera en que procesamos la información que nos llega.  Es importante no confundir la saturación por intensidad, con otro tipo de saturación sensorial, consecuencia de deficiencias en la manera de procesar la información.  Esto último puede presentarse en personas con autismo, en personas que, aunque generalmente son conscientes de las sutilezas, tienen dificultad para decidir hacia dónde enfocan su atención y qué desechan.   Por ejemplo, si se centran en la cara de la persona con quien están hablando o en el cenicero que se ve cuatro mesas más allá.

 

 

3. Fuerte emocionalidad y empatía

 

La fuerte emocionalidad es una faceta natural de tu forma de ser. Conmoverte con facilidad.  Emocionarte ante manifestaciones de belleza, ante algún gesto que te toca el alma. Ante la ternura.  En momentos de profunda conexión. Cuando ves realmente feliz a otra persona... Por otro lado, si eres muy emocional también puedes verlo todo como un drama, una prueba más de que vivimos en un valle de lágrimas, un callejón sin salida.  Pero, como ya vimos, la investigación científica ha demostrado que las PAS tienen más actividad cerebral que las no PAS cuando se les enseñan imágenes con contenidos positivos.  Y en cuanto a la empatía, nadie te tiene que enseñar cómo hay que ponerse en el lugar del otro; como PAS, es algo que haces de forma automática, sin cuestionártelo.  Solo si eres empático por naturaleza puedes considerarte PAS.  No vale que hayas aprendido a ser empático por aquello de que hay que tener buenos modales.  Una empatía «sana», desde tu centro, te capacita para prestar ayuda constructiva y adecuada; a veces, sin embargo, puede pasar que la empatía se desborde de tal manera que ya no distingamos entre quiénes somos nosotros y quién es la persona (o el animal) al que estamos acogiendo emocionalmente. En este último caso nuestra ayuda puede ser menos efectiva. Nos vamos perdiendo en un problema ajeno, a veces incluso absorbiéndolo y hundiéndonos, sin que, objetivamente, nos toque.  En estos casos la empatía pierde su verdadero sentido.

 

 

4. Sensibilidad:  matices y sutilezas

 

Aunque parece superfluo decirlo, conviene insistir en que para considerarse PAS hay que ser más sensible que la media en cuanto a percepciones sensoriales, captar no solamente todo tipo de datos sensoriales a través de los sentidos conocidos (vista, oído, olfato, tacto y gusto), sino también, y especialmente, la información llamada «sutil», como puede ser el estado anímico de la persona que uno tiene delante, o la energía positiva o negativa entre dos o varias personas («buen onda» o «mala onda»).  Las PAS solemos notar cosas tan insignificantes como si un cuadro está un poco torcido, si hay un pelo de gato en el chalelco oscuro de nuestro interlocutor, si le falta el último botón de su camisa, si hay un pequeño cambio en el corte de pelo de algún conocido, un aroma de jazmín en la lejanía... un sinfín de detalles de los que los no PAS generalmente no son conscientes.  Lo normal es que cuando intentes explicar lo percibido a otra persona, esta te mire como si le estuvieras hablando en chino.  Si eres PAS, ya sabes bien a lo que me refiero.  Hay un alto porcentaje de PAS que capta información tan sutil que cabría calificarla como paranormal.  Me refiero a la presencia de difuntos o las auras de las personas.  Pero mientras la capacidad de captar las sutilezas energéticas descritas en primer lugar sí es un requisito para poder considerarse PAS, la percepción paranormal no lo es.  Quien la posee puede ser altamente sensible o no.

 

Para ser PAS deben estar presentes estas cuatro características o pilares.

 

 

 

 

 

 

 

 

16 rasgos de las personas altamente sensibles

 

 

 

Amanda Chan THE HUFFINGTON POST

 

La psicóloga Elaine N. Aron comenzó a investigar sobre la Alta Sensibilidad en los años 90.  Descubrió que una de cada cinco personas es Altamente Sensible.  Aron ha escrito varios libros, entre ellos The Highly Sensitive Person (en español, El don de la sensibilidad).   Aún cuando es común encontrar personas con una Alta Sensibilidad, Aron destaca que siguen considerándose una minoría.

 

LOS SIGUIENTES SON ALGUNOS RASGOS DE LA ALTA SENSIBILIDAD EN LOS TIEMPOS ACTUALES:

 

1.Sienten con mayor intensidad.

"Les gusta procesar las cosas a un nivel más profundo", afirma Ted Zeff, autor de The Highly Sensitive Person’s Survival Guide. " Son muy intuitivos, y llegan hasta el fondo de las cosas para llegar a descubrirlo todo".

 

2. Son más reactivos emocionalmente.

La gente más sensible reacciona más frente a cualquier situación. Por ejemplo, mostrarán más empatía y preocupación por los problemas de un amigo, según explica Aron. También suelen preocuparse más por la reacción de otra persona ante a un suceso negativo.

 

3. Probablemente estén acostumbrados a oír: "No te lo tomes de forma personal" o "¿Por qué eres tan sensible?" Dependiendo de la cultura, la sensibilidad se puede considerar un valor añadido o, por el contrario, algo negativo, nos cuenta Zeff. En algunas de sus investigaciones, Zeff afirma que, en Norteamérica, la gente se burla con frecuencia de los hombres altamente sensibles (tal y como reconocieron los entrevistados), mientras que en otros países como Tailandia e India, los hombres sensibles no suelen ser objeto de burla, según afirmaron en las entrevistas. "Por lo tanto, tiene mucho que ver con la cultura; en algunas sociedades, que te digan '¡Qué sensible eres!' puede ser algo bueno", explica.

 

4. Prefieren hacer ejercicio solos.

La gente altamente sensible tiende a evitar los deportes de equipo, en los que parece que todo el mundo está observando tus movimientos, argumenta Zeff.   En su estudio, la mayoría de las personas sensibles a las que entrevistó prefería deportes individuales, como hacer bicicleta o salir a correr.  Sin embargo, esto no siempre se cumple; también hay gente altamente sensible que, gracias a la comprensión y al apoyo de su familia, tiene más facilidad para participar en deportes de grupo, afirma Zeff.

5. Les cuesta más tomar decisiones.

Las personas altamente sensibles son más conscientes de las sutilezas y de los detalles que dificultan la toma de decisiones, asegura Aron.  Aunque no haya una decisión "acertada" o "equivocada" (por ejemplo, a la hora de elegir el sabor de un helado), las personas más sensibles tienden a tardar más en decidirse, puesto que sopesan cualquier consecuencia posible.  Como aconsejaba Aron en su Comfort Zone Newsletter, "tómate todo el tiempo que la situación te permita y, si es posible, pide más tiempo si lo necesitas".  "Cuando tengas que decidirte, piensa por unos momentos: ¿Qué te parece? A menudo, desde fuera, la decisión adquiere otras dimensiones, y te da la posibilidad de ver tu caso con más claridad", sugiere. Por otra parte, cuando una persona altamente sensible llega a la conclusión de cuál es la decisión adecuada y cuál no en una situación determinada, llevará a cabo con rapidez esa misma decisión en ocasiones futuras.

 

6. Se sienten más decepcionados que los demás al tomar una decisión "equivocada".

¿Has experimentado alguna vez ese sentimiento desagradable al descubrir que has tomado una decisión errónea? En el caso de las personas altamente sensibles, "esa sensación se amplifica, pues su reactividad emocional es más alta", explica Aron.

 

7. Son muy muy observadores.

Las personas altamente sensibles son las primeras en darse cuenta de los detalles de una habitación, de los zapatos que estrenas, o de los cambios del tiempo.

 

8. No todas las personas sensibles son introvertidas.

De hecho, según Aron, alrededor de un 30% de las personas altamente sensibles son extrovertidas. La especialista asegura que muchas veces, las personas sensibles y extrovertidas han crecido en una comunidad estrechamente unida (puede que vivieran en un barrio residencial, en un pueblo pequeño, o que tuvieran mucha relación con sus familiares), por lo que les resulta más fácil interactuar con la gente.

 

9. Trabajan bien en ambientes de equipo.

Ya que las personas altamente sensibles les dan muchas vueltas a las cosas, trabajan muy bien en equipo, explica Aron. No obstante, son más adecuadas para puestos en los que no tienen que tomar una decisión final. Por ejemplo, si una persona sensible forma parte de un equipo médico, será buena analizando los pros y los contras que implica la operación de un paciente, pero es preferible que sea otra persona la encargada de decidir si ese paciente debe operarse o no.

 

10. Son más propensos a la ansiedad o la depresión (pero solo si han vivido experiencias negativas en el pasado). 

"Si has experimentado momentos malos en tu vida, sobre todo de pequeño (falta de seguridad en casa o en la escuela), tu sistema nervioso está activado para sentir ansiedad", explica Aron. Pero esto no quiere decir que todas las personas altamente sensibles vayan a tener ansiedad; de hecho, un entorno comprensivo es una buena medida de protección frente a la ansiedad. Los padres de niños altamente sensibles tienen que "asumir que sus hijos son estupendos, pero que hay que saber cómo tratarlos", afirma Aron. "No debes pecar por exceso de protección, pero tampoco por defecto. Tienes que valorarlos de tal manera que, desde jóvenes, tengan confianza en sí mismos y sepan que pueden hacer bien las cosas".

 

11. Los sonidos desagradables pueden ser bastante más molestos para una persona altamente sensible. Si bien es cierto que, en general, a casi nadie le gustan los ruidos molestos, las personas altamente sensibles son aún más sensibles al caos y al ruido. Esto se debe a que tienden a sentir más fatiga o estimulación por un alto nivel de actividad, cuenta Aron.

 

12. Las películas violentas son las peores.

Puesto que las personas altamente sensibles son más propensas a la empatía y a la sobrestimulación, las películas violentas o de miedo no les van mucho, afirma Aron.

13. Lloran con más facilidad.

Esta es la razón por la que es importante no avergonzar a las personas sensibles por su condición, explica Zeff. Si sus amigos y su familia se dan cuenta de que esa es su forma de ser, y la aceptan, no verán el "llanto fácil" como algo de lo que deban avergonzarse.

 

14. Son muy educados. 

Las personas altamente sensibles son muy cuidadosas, asegura Aron. Por ello, suelen mostrarse más consideradas con la gente y tienen muy buenos modales. También tienden a darse cuenta antes de que alguien no se está comportando bien. Por ejemplo, las personas más sensibles son más conscientes de dónde han dejado su carrito de la compra, no por temor a que alguien se lo robe, sino porque no quieren molestar a nadie al bloquearle el paso.

 

15. Son más sensibles a las críticas.

Las personas altamente sensibles reaccionan a las críticas de forma más intensa. Como consecuencia, a veces emplean algunas tácticas para evitar las críticas, como por ejemplo, tratar de agradar siempre a la gente, criticarse a sí mismos, o evitar mostrar el origen de las críticas, de acuerdo con Aron.

"Si alguien te dice algo negativo, tú puedes responder que te da igual, y nadie se sentirá ofendido. Pero, si se tratara de una personas altamente sensible, se lo tomaría muy a pecho", afirma Zeff.

16. Un cubículo cerrado, bien. Oficinas abiertas, mal.

Al igual que prefieren hacer ejercicio solas, las personas sensibles también prefieren trabajar en un entorno individual. Zeff explica que a muchas personas sensibles les gusta trabajar desde casa o ser autónomos, porque así pueden controlar los estímulos de su lugar de trabajo. Según Zeff, los que no tienen el lujo de poder elaborar sus propios horarios de trabajo flexibles, prefieren trabajar en espacios pequeños y cerrados, donde tienen más privacidad y menos ruido.

 

Adaptación Claudia Santander

 

 

 

 

 

 

 

 

 

QUÉ ES SER UNA PERSONA ALTAMENTE SENSIBLE DESDE LA  PSICOLOGÍA

 

 

En psicología, se habla de que una persona es altamente sensible (PAS) cuando cuenta con un sistema neuro-sensorial más desarrollado y "fino" que el resto de personas. Esto quiere decir que una PAS recibe una mayor cantidad de información sensorial y asimila todos los matices y sutilezas de su entorno que aquellas personas con una sensibilidad media no captan. En muchas ocasiones, la alta sensibilidad puede acarrear episodios de bloqueo emocional, saturación sensorial, estrés y, en último lugar, derivar en algún tipo de trastorno psicológico.

 

CARACTERÍSTICAS:

 

1.  Reflexión profunda de la información que recibe: suele reflexionar en exceso de manera intensa sobre todos los temas y le da muchas vueltas a la información recibida para lograr una mejor comprensión de la misma.

 

2.  Saturación y sobreestimulación: el hecho de tener que procesar una gran cantidad de información tanto sensorial como emocional puede provocar que la persona llegue a saturarse mentalmente y se sienta sobreestimulada.

 

3.  Gran emocionalidad: a diferencia de otras personas, una PAS vive su vida con muchísima más emocionalidad e intensidad. Se emociona fácilmente ante cualquier situación y esto va asociado a una gran empatía, un rasgo característico también de las personas altamente sensibles.

 

4. Alta sensibilidad sensorial: además de tener una alta sensibilidad sensorial referente a los 5 sentidos (vista, gusto, tacto, olfato y oído), las PAS también presentan una elevada sensibilidad en cuanto a sutilezas, es decir, frente a cambios mínimos que sucedan en su entorno o pequeños cambios emocionales que muestren las personas que tienen cerca.

 

Para que una persona sea calificada como altamente sensible, debe reflejar estas 4 características esenciales en su conjunto.

 

 

 

 

 

 

 

 

Quisiera compartir con ustedes parte de mi historia personal y cómo superar el dolor y la soledad fueron las grandes motivaciones para buscar el sentido profundo de la vida, liberar y soltar el pasado y reconectar con la esencia divina que todos llevamos dentro.

 

Mi infancia estuvo salpicada por hermosos y alegres momentos y algunas pérdidas familiares (padrino y abuela), la separación de mis padres, la tortura y exilio de mi abuelo y el abandono de mi padre, a quien nunca más volví a ver.

 

Cuando miro para atrás, siento que fue un tiempo de mucho movimiento, cambio e inestabilidad.  Todo cambiaba vertiginosamente en mi familia y no había la sensación de estabilidad y seguridad.   Al llegar la adolescencia la sensación de soledad era grande.  Mi padre a quien amé con locura, finalmente desapareció, dejando un inmenso vacío en mí.  En mi familia había un alcoholismo encubierto de personas muy cercanas.  De los 13 a 18 años más o menos sufrí agresividad y violencia psicológica de manera permanente, mucha soledad, angustia, miedo, depresión y baja autoestima.  La familia me dio la espalda y tuve que sobrevivir como pude.   En una ocasión quise terminar con mi vida lo que provocó en los demás más rechazo, críticas y esa actitud fría y lejana de las personas cuando ven que pasa algo y nadie hace nada.  Por todo este infierno, arranqué de mi casa muchas veces, intentando encontrar un lugar donde no me sintiera en peligro.  Viví con muchas personas distintas, no era mi hogar, pero por lo menos no vivía la tortura que viví en mi casa por tantos años.  Mi autoestima desapareció, me encerré en mi misma.  Comencé a vivir en un estado de ansiedad y angustia permanente, las personas me parecían peligrosas y dañinas, siempre estaba a la defensiva, esperando el próximo ataque o crítica o juicio agresivo.  Como contaba anteriormente, caí en depresión, tuve ansiedad social, ataques de pánico y quizás cuantas condiciones psicológicas más, que nunca supe.  Me acompañaban permanentes sentimientos de no ser adecuada, de no encajar, de no pertenecer, de estar sola, de ser distinta, de no tener un lugar para mí en el mundo.

 

Por supuesto que también hubo momentos lindos, aunque entre los 13 y 18 años, no tengo ningún recuerdo hermoso o digno de recordar.  A los 19 años algo cambió en mi interior.  Después de todo lo vivido, tomé la decisión firme e irrevocable de nunca más deprimirme de esa forma, quise terminar mis estudios y entrar a estudiar una carrera.  Quería sanar y dejar el pasado atrás.

 

Estudié una carrera técnica y comencé a trabajar y a ganar mi platita, lo que me permitió independizarme y por fin comenzar a construir mi hogar.  Materialmente estaba mejor, sin embargo, las heridas estaban ahí y se hacían presentes todo el tiempo.  La angustia, soledad, miedo, nada de autoestima, actitud defensiva, el dolor y miedo que no lograba aminorar.  Este miedo y dolor permanente que me producían mucha angustia y sufrimiento fueron los que me empujaron a buscar soluciones.

 

Alguien me recomendó leer los libros de Louise Hay.  Esa fue una de mis primeras revelaciones.  Comencé a entender de a poco mi dolor, lo que me había pasado y tímidamente empecé un largo camino para sanar.  Louise Hay me abrió los ojos a las heridas de mi niña interior.  Este proceso de sanación siguió con libros de maravillosos Maestros de Luz con los que aprendí y recordé que en nuestro centro somos seres de luz y amor.  Llevo 27 años leyendo y absorbiendo maravillosas enseñanzas espirituales.  15 años profundizando en técnicas de sanación holística, energética, emocional a través de muchos cursos y talleres, que me han permitido sanar mi niña interior y conectar profundamente con mi esencia espiritual.

 

Entretanto, me casé y tuve hijos.  Por fin tenía mi lugar en el mundo y mi propia familia.  Ellos son mi base y fundamento.  Mis hijos han sido los primeros que me demostraron que yo era querible tal como era.   Junto con sanar los dolores de la infancia y adolescencia, y descubrir que somos mucho más de lo que ven nuestros ojos humanos, también descubrí que soy una PAS (Persona Altamente Sensible).  Fue otro bálsamo en mi vida, entender que mi alta sensibilidad, empatía, capacidad de darme cuenta de las emociones y energías de las otras personas, mi agobio y necesidad de soledad eran normales.  No era un bicho raro.  No sólo no soy un bicho raro, ahora uso todas esas cualidades, aprendizajes y vivencias en cada sesión sanadora. 

 

Entiendo lo que sientes porque yo también soy una Persona Altamente Sensible y he puesto mucha dedicación y amor en sanar a mi propia niña interior herida, soltar el pasado y conectar con mi esencia espiritual.  Por eso quiero compartir mi experiencia de vida, preparación y formación terapéutica.

 

 

 

 

MI PREPARACIÓN Y FORMACIÓN: 

 
Facilitadora Espiritual y Holística con más de 25 años investigando el mundo espiritual y místico y 12 años estudiando el campo de las emociones y energías.

 

Facilitadora acreditada de Matrix Reimprinting (EFT Matrix Reimprinting Academy)

 

EFT Tapping, Técnica de Liberación Emocional (AHEFT Asociación Hispana de EFT)


Sanación y Psicoterapia Pránica (Pranavida, patrocinado por Institute for Inner Studies, Inc.);
 
Código de la Emoción (Emotion Code);

Diplomado en Numerología Integral (impartido por Felipe Carabantes, Cifrólogo, Centro Kero);

 

Tarot Intuitivo Terapéutico y Orientativo (Tarot Foundations / The Ultimate Guide to Tarot by Biddy Esselmont);
 
Terapeuta Floral, acreditada por Asociación de Terapeutas Florales y Naturales Radiata;
 
Reiki Nivel I, II y III;
 
Estudios en Orientación Familiar; cursos en biocosmética.