Mi Despertar Espiritual:  Mi Despertar Espiritual comenzó cuando yo era una adolescente.  Deprimida, con temor constante y con una sensación de no tener un lugar al que pertenecer, tenía la vaga sensación que debía buscar respuestas en algún lugar que sentía no era de este mundo o por lo menos que yo no conocía.  En ese tiempo no sabía realmente qué significaba la espiritualidad, simplemente tenía la necesidad de encontrar alivio al sufrimiento y las soluciones que no había podido encontrar en mi vida cotidiana.  Mi papá nos abandonó a mis hermanas y a mí y mi mamá era en ese entonces una persona muy agresiva y emocionalmente abusiva y alcohólica.  Esto provocó en mi una muy baja auto estima y una sensación de inadecuación.  Vivía aterrada la mayor parte del tiempo, esperando lo peor y con un sentimiento de constante peligro.

 

Debido a mis experiencias pasadas enfoqué todas mis energías en dos metas muy importantes para mí:  tener una familia propia y sanar mis heridas emocionales.  El formar mi propia familia me dio la base y fundamento que busqué siempre.  Necesitaba tener un lugar en el mundo al cual pertenecer.  

 

Al tener el amor de mi familia y el apoyo emocional que necesitaba, comencé la sanación de mis heridas interiores, lo que ha sido un largo proceso.  Durante mi adolescencia me llevaron a varios psicólogos y psiquiatras, sin embargo, nunca logré liberar mis tormentos interiores.  Ahora entiendo que ese no era mi camino para sanar y también comprendo que cualquiera sea el proceso o tratamiento que sigamos, es el adecuado para nosotros, ya que "todos los caminos llevan a Roma". 

 

Cuando tenía 26 años, aparecieron en mi vida los libros de Louise Hay.    En ese momento sentí que finalmente había encontrado la respuesta que había buscado durante tantos años.  Me maravilló aprender cómo nuestras creencias y primeras experiencias de vida pueden afectar nuestra vida completamente.  Aprendí que la conducta de mis padres se debía a sus propias penas, dolores y miedos y que yo tenía en mi interior a una pequeña niña que necesitaba sanar.  Esos fueron los primeros pasos en el proceso de sanación.  Pero a pesar de esta increíble información, mis temores, penas y ansiedades sólo disminuyeron un poco.

 

Muy poco tiempo después de nacer mi primera hija, recibí algunos libros de Saint Germain, uno de los muchos Maestros Espirituales que nos ayudan a recordar quienes somos realmente, el propósito de la vida y cómo construir un mejor mundo basado en el amor y compasión.

 

Los libros de Saint Germain me hicieron viajar a otro mundo o, mejor dicho, a otra realidad.  En esta “realidad diferente” sentí una paz y felicidad asombrosa.  En esos tiempos no entendía el mundo espiritual, lo único que sabía era que sentía una gran felicidad y libertad a medida que leía.  Tuve dos hermosas experiencias en aquella época.  Un día estaba en el baño y cuando miré hacia el espejo vi el rostro del Maestro Saint Germain y sentí su amor y compañía.  En otra ocasión, mientras esperaba el bus, nuevamente me trasladé a otra dimensión o realidad y me vi rodeada de personas o seres.  Estábamos todos formando un círculo y sentí que esas personas estaban allí apoyándome y dándome la fuerza para continuar mi búsqueda. 

 

Año tras año llegaba a mis manos nueva información y libros.  Cuando mi segundo hijo cumplió 5 años encontré en internet un sitio web llamado Jeshua.net.  Eso fue otro hito en mi vida.  Leí casi la totalidad de canalizaciones en el sitio.  En ese momento comenzó un proceso de profunda sanación y expansión de conciencia.  Me di cuenta que no solo tenía penas relacionadas con mi vida familiar, sino que tenía profundos dolores dentro de mi Alma.  Recuerdo haber llorado por mucho tiempo, lo que me permitió soltar mucha de esa energía estancada que ni siquiera sabía que estaba allí.  Sentí que esta tristeza era más profunda y que venía de otras experiencias de vida. 

 

Cuando mi tercer hijo tenía 3 años, estaba leyendo Un Curso de Milagros un domingo muy temprano.  De repente sentí como si mi conciencia se hubiera elevado por sobre mi cabeza.  Pude verme a mí misma sentada en la silla del comedor.  En ese momento dejé de ser mi cuerpo sentado en la silla, era la conciencia mirando al cuerpo sentado.  El sentimiento de paz fue completo, nunca había sentido algo así.  En esos tiempos estaba experimentando serios problemas financieros y problemas en muchos aspectos de mi vida.    Durante esa increíble experiencia, que duró solo unos cuantos minutos, sentí una absoluta calma.  Mi mente sólo tenía un pensamiento: “todo está bien”.  Realmente creo que en ese momento no estaba verdaderamente pensando, era un proceso mental distinto, era como pensar, pero en otra frecuencia, con pensamientos llenos de paz, amor, confianza y gozo.  Creo que en ese momento conecté con mi Alma tan profundamente que me desconecté de mi mente inferior, problemas y miedos. 

 

He tenido muchas veces y en distintas ocasiones maravillosas experiencias de amor y compasión profunda en las que he sentido la unidad con otras personas.  También he sentido un amor dulce y tierno por toda criatura viviente.  En ocasiones, he sido capaz de sentir la esencia espiritual de alguna persona, sin importar cuál es su comportamiento o reacción.

 

He podido sanar profundamente, gracias a la amorosa guía de mensajes y canalizaciones espirituales de Jeshua (www.jeshua.net), Kryon (www.kryon.com), Tobias y Adamus Saint Germain (www.crimsoncircle.com).  La conexión espiritual y el Despertar de mi conciencia han sido mi manera de soltar los miedos, angustias y dolor y de integrar mi yo humano con mi Yo Divino.  

 

Las técnicas de sanación (EFT Tapping, Pranic Healing, Numerología, Liberación Emocional, Matrix Reimprinting y otras) también ocupan un lugar importante en mi proceso y en el proceso de las personas que me consultan y las considero una coayuda en este camino, a veces, desafiante e intenso.

 

Mi intención y pasión hoy es compartir mi propia experiencia de sanación, despertar e integración espiritual a través de esta página web, en las sesiones particulares que realizo, libro y Taller.   

 

 

 

OH-BE-AHN: Honro tu viaje,

 

no importa dónde estés 

 

Claudia Santander