Acerca de mí:  Aproximadamente a los 14 o 15 años comencé a preguntarme si la vida tenía que ser tan dolorosa y difícil.  A esa edad ya había vivido muchas situaciones familiares difíciles que incluían abandono, pérdidas, maltrato psicológico, entre otros.  En mi mente surgían interminables preguntas sin respuesta:  quién o qué era Dios; las demás personas también sufrían tanto como yo; el dolor tenía alguna respuesta y solución.  Por mucho tiempo me dediqué a leer todo lo que podía encontrar, desde  novelas a enciclopedias y, en realidad, todo tipo de lectura.  Me encantaban los libros que relataran las vidas de las personas.  Era mi terapia, mi forma de entender un poco la vida, el ser humano y de buscar respuesta a tantas interrogantes que seguían en mi mente.  De esta forma comenzó mi Despertar Espiritual, aunque me dí cuenta de ello muchos años más tarde.  

A medida que iba creciendo, todas las situaciones dolorosas vividas comenzaron a pesar sobre mí y ya comenzada la adolescencia, me produjeron una profunda depresión.   A la edad de 18 o 19 años toqué fondo y decidí salir adelante, dejar atrás la depresión y vivir una vida productiva.  Los miedos y dolores no se fueron, sin embargo, pude salir adelante a pesar de ellos.

Seguí avanzando, trabajé, tuve cierta comodidad económica, me casé, tuve hijos.  Observada desde fuera yo era una persona normal, sin embargo los dolores, miedos y angustias seguían allí, a veces muy presentes y otras eran como una canción de fondo.

A lo largo de todos esos años fui muchas veces a distintos psicólogos y psiquiátras, sin embargo, el método de repetir mi historia y analizarla sólo me hacía sentir más sola y llena de dolor.  Me parece que los profesionales de la salud mental son muy importantes y realizan una gran labor, pero para mí esa no era la vía de sanación, eso lo descubrí mucho más tarde. 

A los 25 o 26 años llegaron a mí los libros de Louise Hay.  Me sentí profundamente identificada con ellos.  Sentí que por fin comenzaban a llegar respuestas y formas prácticas para superar esos sentimientos dolorosos. Fue un instante mágico y el comienzo de un largo camino de perdón, soltar el pasado y renovación profunda.  A cada paso iba soltando un poco más el pasado y sintonizando más profundamente con mi Yo de Luz o Ser Superior. En el momento en que pude mirar a mis padres y familia, sin sentir que apretaban mis botones emocionales, entendí que estaba sanada a nivel familiar.

A medida que iba sanando me daba cuenta que soltar el pasado era el primer paso para descubrir algo que sentía era otra parte de mí, una parte que no conocía, sin embargo, me atraía profundamente.  La sincronía nuevamente comenzó su magia y comenzaron a llegar a mis manos muchos libros escritos por maestros ascendidos, la nueva era, la metafísica y el nuevo pensamiento y fue como si un universo mágico y hermoso se abriera ante mí.

La búsqueda de la paz, la sanación y mis intentos de darle sentido a la vida me llevaron a descubrir que la sanación que buscaba era también espiritual.  La liberación comienza en nuestro nivel humano, sin embargo abarca también nuestro nivel espiritual, es decir, la sanación del Alma.

Seguí con mi vida terrenal y combinaba mi labor de mamá de 3 niños y las labores de dueña de casa con el estudio y lectura de todo un mundo espiritual que se abría ante mí, infinito y bello.  Los maestros Saint Germain, Jeshua, Tobías, San Miguel arcángel, Kryon y muchos más han sido guías y profesores extraordinarios que me han enseñado de qué manera el mundo físico es la manifestación del mundo espiritual.  Me enseñaron que soy parte de un todo bello, amoroso y compasivo.  Que mi esencia es espiritual y que cuando conecto con esa esencia, mi vida se transforma y sana.  No sólo me sana a mí, sino que sana a aquellos más cercanos y a quienes se sientan atraídos por este mismo camino.

Como me gusta estudiar quise perfeccionarme y estudié EFT Tapping, Matrix Reimprinting, Liberación Emocional, Psicoterapia Pránica, Reiki y otros.  Estas técnicas son una coayuda valiosa a la hora de comenzar el proceso de sanación, sin embargo, es muy importante entender que el verdadero sanador en nuestra vida es nuestro Yo de Luz o Ser Superior o Alma, quien está en conexión permanente con Dios Padre-Madre o la Fuente Amorosa Creadora.

Entiendo que yo he elegido mi vida antes de nacer y es mi responsabilidad y trabajo permanente mantener la conexión con mi Yo de Luz para que las bendiciones sigan llegando.  Como todo en la vida, a medida que vamos practicando, el trabajo de conexión espiritual se hace cada vez más fácil y natural.  Mientras más conectados espiritualmente estamos, más libres y sanos manifestamos nuestro yo terrena.

Hoy me dedico a compartir mis vivencias, experiencia y conocimiento guiando a las personas en su Despertar Espiritual, con la ayuda de terapias, talleres, guías prácticas, manuales y sobre todo, la vivencia y conexión con el Espíritu Amoroso Universal y mi Yo de Luz, mi verdadero sanador que conecta, contacta y te despierta a la conexión con tu Yo de Luz, tú verdadero sanador y compañero amoroso.  

Cuando conectas y sintonizas con tu verdadera Esencia y con el Universo Amoroso todo calza, todo fluye, todo funciona y es simple pero poderoso.

Claudia S.