Quisiera compartir con ustedes parte de mi historia personal y cómo superar el dolor y la soledad fueron las grandes motivaciones para buscar el sentido profundo de la vida, liberar y soltar el pasado y reconectar con la esencia divina que todos llevamos dentro.

 

Mi infancia estuvo salpicada por hermosos y alegres momentos y algunas pérdidas familiares (padrino y abuela), la separación de mis padres, la tortura y exilio de mi abuelo y el abandono de mi padre, a quien nunca más volví a ver.

 

Cuando miro para atrás, siento que fue un tiempo de mucho movimiento, cambio e inestabilidad.  Todo cambiaba vertiginosamente en mi familia y no había la sensación de estabilidad y seguridad.   Al llegar la adolescencia la sensación de soledad era grande.  Mi padre a quien amé con locura, finalmente desapareció, dejando un inmenso vacío en mí.  En mi familia había un alcoholismo encubierto de personas muy cercanas.  De los 13 a 18 años más o menos sufrí agresividad y violencia psicológica de manera permanente, mucha soledad, angustia, miedo, depresión y baja autoestima.  La familia me dio la espalda y tuve que sobrevivir como pude.   En una ocasión quise terminar con mi vida lo que provocó en los demás más rechazo, críticas y esa actitud fría y lejana de las personas cuando ven que pasa algo y nadie hace nada.  Por todo este infierno, arranqué de mi casa muchas veces, intentando encontrar un lugar donde no me sintiera en peligro.  Viví con muchas personas distintas, no era mi hogar, pero por lo menos no vivía la tortura que viví en mi casa por tantos años.  Mi autoestima desapareció, me encerré en mi misma.  Comencé a vivir en un estado de ansiedad y angustia permanente, las personas me parecían peligrosas y dañinas, siempre estaba a la defensiva, esperando el próximo ataque o crítica o juicio agresivo.  Como contaba anteriormente, caí en depresión, tuve ansiedad social, ataques de pánico y quizás cuantas condiciones psicológicas más, que nunca supe.  Me acompañaban permanentes sentimientos de no ser adecuada, de no encajar, de no pertenecer, de estar sola, de ser distinta, de no tener un lugar para mí en el mundo.

 

Por supuesto que también hubo momentos lindos, aunque entre los 13 y 18 años, no tengo ningún recuerdo hermoso o digno de recordar.  A los 19 años algo cambió en mi interior.  Después de todo lo vivido, tomé la decisión firme e irrevocable de nunca más deprimirme de esa forma, quise terminar mis estudios y entrar a estudiar una carrera.  Quería sanar y dejar el pasado atrás.

 

Estudié una carrera técnica y comencé a trabajar y a ganar mi platita, lo que me permitió independizarme y por fin comenzar a construir mi hogar.  Materialmente estaba mejor, sin embargo, las heridas estaban ahí y se hacían presentes todo el tiempo.  La angustia, soledad, miedo, nada de autoestima, actitud defensiva, el dolor y miedo que no lograba aminorar.  Este miedo y dolor permanente que me producían mucha angustia y sufrimiento fueron los que me empujaron a buscar soluciones.

 

Alguien me recomendó leer los libros de Louise Hay.  Esa fue una de mis primeras revelaciones.  Comencé a entender de a poco mi dolor, lo que me había pasado y tímidamente empecé un largo camino para sanar.  Louise Hay me abrió los ojos a las heridas de mi niña interior.  Este proceso de sanación siguió con libros de maravillosos Maestros de Luz con los que aprendí y recordé que en nuestro centro somos seres de luz y amor.  Llevo 27 años leyendo y absorbiendo maravillosas enseñanzas espirituales.  15 años profundizando en técnicas de sanación holística, energética, emocional a través de muchos cursos y talleres, que me han permitido sanar mi niña interior y conectar profundamente con mi esencia espiritual.

 

Entretanto, me casé y tuve hijos.  Por fin tenía mi lugar en el mundo y mi propia familia.  Ellos son mi base y fundamento.  Mis hijos han sido los primeros que me demostraron que yo era querible tal como era.   Junto con sanar los dolores de la infancia y adolescencia, y descubrir que somos mucho más de lo que ven nuestros ojos humanos, también descubrí que soy una PAS (Persona Altamente Sensible).  Fue otro bálsamo en mi vida, entender que mi alta sensibilidad, empatía, capacidad de darme cuenta de las emociones y energías de las otras personas, mi agobio y necesidad de soledad eran normales.  No era un bicho raro.  No sólo no soy un bicho raro, ahora uso todas esas cualidades, aprendizajes y vivencias en cada sesión sanadora. 

 

Entiendo lo que sientes porque yo también soy una Persona Altamente Sensible y he puesto mucha dedicación y amor en sanar a mi propia niña interior herida, soltar el pasado y conectar con mi esencia espiritual.  Por eso quiero compartir mi experiencia de vida, preparación y formación terapéutica.

 

 

 

 

MI PREPARACIÓN Y FORMACIÓN: 

 
Facilitadora Espiritual y Holística con más de 25 años investigando el mundo espiritual y místico y 12 años estudiando el campo de las emociones y energías.

 

Facilitadora acreditada de Matrix Reimprinting (EFT Matrix Reimprinting Academy)

 

EFT Tapping, Técnica de Liberación Emocional (AHEFT Asociación Hispana de EFT)


Sanación y Psicoterapia Pránica (Pranavida, patrocinado por Institute for Inner Studies, Inc.);
 
Código de la Emoción (Emotion Code);

Diplomado en Numerología Integral (impartido por Felipe Carabantes, Cifrólogo, Centro Kero);

 

Tarot Intuitivo Terapéutico y Orientativo (Tarot Foundations / The Ultimate Guide to Tarot by Biddy Esselmont);
 
Terapeuta Floral, acreditada por Asociación de Terapeutas Florales y Naturales Radiata;
 
Reiki Nivel I, II y III;
 
Estudios en Orientación Familiar; cursos en biocosmética.